Camino de Fisterra

Todos hemos ido alguna vez a Fisterra. No vamos a entrar en la maravilla de ver el Faro, la puesta del sol, etc., cosas ya consabidas.

Bien merece la pena una paradita un poquito antes de llegar a Fisterra, en la playa de Sardiñeiro.

En cualquiera de los restaurantes que están a la orilla de la carretera, en el mismo pueblo, se puede comer bien y razonable. Pero lo que merece la pena, como podéis observar, es su playa, en pleno centro de Sardiñeiro.

¡Ojo! También merece la pena ir a una playa un poco más grande, que está antes, que se llama Estorde, aunque tenéis que tener cuidado con el viento.

De todas formas, la playa más espectacular de la zona es la de Gures, por su localización, de difícil acceso, pero merece la pena: un pequeño paraíso.

También hay otras playas más salvajes, como la de Rostro, Meniña, etc.

Si vais por la zona, conviene visitar la experiencia que están haciendo en el antiguo monasterio de San Martiño de Ozón (s. XII), gente joven que busca una forma de vida alternativa, pero abierta a todo el mundo que quiera conocerlas.

Restauraron parte de las dependencias del antiguo monacato, y realizan actividades para la gente del pueblo, como esgrima antigua, yoga y clases de guitarra que después enfocan al coro parroquial.

Tienen una tetería, con infusiones y tés, algunos elaborados por ellos, y otros ecológicos. El espacio es muy acogedor e intentan acoger a peregrinos, es más, la idea de este grupo de personas comenzó haciendo el camino de Santiago, y se convirtió una forma de vida.

La casa se llama «Aurora de los caminos» y reciben a todo el mundo fantásticamente. En verdad, te hacen sentir como en casa.

Por suerte, incluso podéis dormir dentro del hórreo anexo, uno de los más grandes de Galicia junto con los de Lira y Carnota, que está justo en la ruta del camino de Santiago.

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