En Ares sí te pares

El paseo por Ares comienza un poquito antes, en la villa de Redes, bien conocida por ser el pueblo de la serie de la TVG «Padre Casares». Eso sí, recomendamos observar detenidamente las casas indianas, sobre todo en la subida a la iglesia, que es un paseo que bien se puede hacer a pie.

Tienen un encanto especial las callejuelas que acaban directamente en el mar.

Después de Ares, es espectacular la playa de Chanteiro.

Más salvaje es la playa de Estacas, a la que se puede acceder andando desde el pueblo. En la actualidad es de fácil acceso por las escaleras que conducen a la orilla del mar.
Merece la pena la visita a la iglesia románica de Lubre.

Una ruta curiosa y poco publicitada, desgraciadamente, es el recorrido que se puede efectuar a pie o en bicicleta (y también en coche, aunque por pistas de tierra) por las baterías militares que flanquean la entrada de la ría de Ferrol y que posee unas hermosas vistas.

Estas baterías son de principios del siglo XX y llegan hasta dar con el castillo de La Palma y de San Felipe.

 

Ya en la villa de Ares, un paseo recomendable sería acercarse hasta la playa de Estacas, muy cerquita de la iglesia parroquial (unos 10 minutos andando), donde se contemplan las Mirandas: varios islotes sobre el mar de roca. Se puede seguir por la costa andando disfrutando de otras pequeñas calas. Desde la iglesia también nos podemos acercar a la iglesia románica de Lubre.

 

No se puede marchar uno de Ares sin tomar algo en La Salazón. Un antiguo almacén de pescado donde se salaba. Ahora convertido con mucho encanto y cuidado en un bar que es un homenaje a las antiguas salazonadoras de Galicia, especialmente de Ares. Gracias a la mano de Eduardo, un joven escultor de la villa que ha recreado todos los elementos necesarios para darle vida a este olvidado oficio gallego.  De su mano salió también la salazonadora de madera que preside el almacén y algunas de las imágenes religiosas de la semana santa de Ares (que haremos especial mención llegadas estas fechas).

 

Merece la pena, antes de Mugardos (ojo, el pulpo a la mugardesa está para morirse), dirigirse al monasterio de Monte Faro, antiguo convento de monjes, que después fue convertido en cuartel y que ahora se encuentra abandonado. La iglesia es muy interesante y puede visitarse, aunque podía estar mejor conservada.

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

code