Los colores del Bierzo (II)

Continuamos nuestro viaje por tierras de León, salimos de la zona de la Maragatería y nos adentramos en el Bierzo. Nuestro itinerario va por el Camino de Santiago. Desde Astorga pasamos por Castrillo de los Polvazares (pueblo mítico conocido por su cocido maragato y por la belleza de sus casas) y Santa Colomba de Somoza (nos sorprenden sus ventanas y puertas, todas de color azul).

Pero nuestro objetivo es acercarnos a Rabanal del Camino. ¿Qué nos aguarda en este pueblo, tan emblemático en la antigüedad del Camino de Santiago? Pues el famoso albergue de peregrinos de Ntra. Sra. del Pilar, recomendado por muchos de los caminantes. Merece la pena pararse a tomar un café aunque solo sea, y si vas de marzo a octubre puedes disfrutar de los masajes de uno de los personajes peculiares que te puedes encontrar en las rutas jacobeas y que vive ahí durante esos meses.

No llegamos a conocer a Pilar, pero sí a su hija, que es encantadora. Ya que sus padres son muy mayores, ella se encarga de atender la mayor parte del tiempo a los peregrinos. Es de los pocos albergues que no cierra todo el año, pero Rabanal del Camino también es famoso por su monasterio benedictino de San Salvador de Monte Irago. Se trata de monjes misioneros cuya misión es atender a los peregrinos y orar con ellos. Se puede asistir a la liturgia de las horas en una austera iglesia, necesitada de una urgente restauración. Si algún peregrino lo desea, puede pasar unos días de retiro en el convento.

¡Qué delicia que un pueblo tan pequeño, con sólo 57 habitantes durante el año, tenga tres iglesias, dos de ellas restauradas! Es un indicio de la relevancia que tuvo en la antigüedad el poso del Camino de Santiago en estas tierras leonesas.

Después de pasar Rabanal del Camino, sigue Foncebadón, pueblo hasta hace unos años completamente abandonado y que ahora está parcialmente restaurado, donde se encuentra La Taberna de Gaia, muy recomendada por nuestro amigo Fernando de la Fuente. El propietario conoce mucha información del Camino de Santiago, encantado siempre de compartirla con los peregrinos.

Proseguimos nuestra senda y llegamos a Manjarín, donde encontramos a Tomás, el último templario, encargado de atender y “defender” a los peregrinos que pasan por esa localidad.

No dejamos de pasar por la Cruz de Ferro, donde los peregrinos dejaban y dejan su pesada carga, simbolizada en una piedra, en señal de liberación espiritual y de perdón. Ahí llegamos nosotros y nuestro intrépido equipo, dejando nuestra pequeña piedra.

Parte del equipo de nuestra expedición también se quiso retratar en este emblemático lugar. Sin ellos, tampoco sería posible toda la información de este apartado del blog, y el viaje sería mucho menos ameno. ¡Gracias a vosotros también, compañeros!

Nuestro recorrido prosigue por El Acebo, pintoresco pueblo restaurado recientemente, y que adquiere mucha vida gracias a los peregrinos. La noche se hace en el camino cuando llegamos a Molinaseca, a 6 Km de Ponferrada. Fin del trayecto. Pronto hablaremos de esta ciudad templaria.

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