Explorando la Ribeira Sacra

Normalmente la Ribeira Sacra es un lugar maravilloso para visitar en otoño y primavera. Al menos, eso aconsejan las guías turísticas. Pero estas navidades descubrimos que en invierno también tiene un encanto especial. El color invernal de los castaños y de los carballos dan otra imagen que nosotros no conocíamos. Y hablando de conocer, hay algunos monasterios, o lo que queda de ellos, que difícilmente aparecen en estas rutas para turistas, bien porque no quedan al lado del río Sil, o bien por su díficil acceso.

Os proponemos que exploréis estos lugares monacales, que en su tiempo tuvieron mucha importancia. Testigo de ello quedan la riqueza de sus ruinas. El primero de ellos es San Paio de Abeleda. Nuestra ruta comienza a pocos kilómetros de Castro Caldelas, en la carretera que va en dirección a Monforte de Lemos. A mano izquierda se pueden divisar unas ruinas, en lo alto de un pequeño montículo. Allí está San Paio de Abeleda.

A pesar de estar totalmente en ruinas, conserva la altivez de su antiguo esplendor y la magia de lo que en su momento fue un centro espiritual de importancia en la zona. Décadas de expolio han supuesto el deterioro de sus antiguas dependencias. Hasta hace poco se podía acceder a la iglesia y llevarse tranquilamente un trozo de retablo como recuerdo. Afortunadamente lo que queda está cerrado, pero la iglesia carece de techumbre, y nosotros por supuesto no pudimos acceder, aunque alguna fotografía la pudimos tomar desde un ventanuco. Desde aquí nuestro apoyo a asociaciones que luchan por la conservación y la restauración de este patrimonio, a pesar de la crisis, como O Sorriso de Daniel o las asociaciones de vecinos de San Paio y Cocas e Danzantes de Santa Tegra.

Permitirnos que hagamos una pequeña parada en nuestro camino a Castro Caldelas, desde Ourense: poco después de pasar San Pedro de Rocas, de todos conocido, podremos acercarnos a Xunqueira de Espadañedo y visitar su monasterio. Sus dependencias monacales son en la actualidad oficinas del concello, y la iglesia es la parroquial del pueblo. Si tenéis suerte, como nos pasó a nostros, podéis disfrutar de los cánticos de nadal por parte de los más jóvenes del pueblo, que visitan a los enfermos y llevan la famosa Luz de Belén a las casas, con panxoliñas. Todo ello gracias a la labor del joven párroco Carlos González Prieto.

La iglesia de Xunqueira de Espadañedo está recientemente restaurada. Tiene un interesante retablo, del mismo autor que el del monasterio de Montederramo, que también se puede visitar de camino a Castro Caldelas.

Cruzando el Sil, en la Ribeira Sacra lucense, nos acercamos al pueblo de Ferreira de Pantón. Allí encontramos el monasterio cisterciense del Divino Salvador. No es un monasterio muy grande, pero todavía hay una comunidad religiosa de vida contemplativa. Conviene visitar su iglesia, y su claustro, así como degustar alguna de las deliciosas pastas que elaboran las monjas, que para eso son únicas. Y hablando del paladar, una parada para comer bien puede ser en O Mosteiro Mesón.

Saliendo de Ferreira de Pantón en dirección a Escairón, a muy pocos kilómetros llegamos a Eiré: es una de las muestras más singulares del románico de la Ribeira Sacra. Por su originalidad, por el encanto del enclave y por sus capiteles, merece la pena hacer un alto para disfrutar del original conjunto artístico de la iglesia de San Miguel de Eiré.

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

code